Posts Tagged ‘San Juan’

Cristo Cortanota – Helmut Schatte

Aún conservo algunas costumbres de soltero, como esa de llegar a casa, entrar a mi cuarto y prender la televisión, en esas circunstancias suelo ver fragmentos de películas en forma intermitente, entre las idas al baño y las visitas al closet, si el tema vale la pena puede ser que le ponga atención completa y dependiendo de lo avanzado de la trama es que decido terminarla de ver o no, en este caso fue precisamente el tema quien me atrapó pues aunque de ciencia ficción, planteaba el descubrimiento en una excavación arqueológica en Jerusalén, de un cuerpo que supuestamente podía ser el de Jesucristo, ¿se imaginan que tal cosa sucediese?, significaría que Cristo no resucitó; el derrumbe del cristianismo pues desaparecería el personaje central, la piedra angular sobre la cual está fundado el cristianismo.

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Vuelve a Él – Noe Tapia Portillo

San Juan 8:10

Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer ¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?

Puede que ya conozcas esta porción de la Palabra pero a causa de los que no, te introduciré en el contexto:

Los fariseos (sacerdotes religiosos de Israel) constantemente buscaban la ocasión para encontrar un error en el Maestro, y en este caso particular le trajeron una mujer sorprendida en el acto del adulterio y le preguntaron que si que debían hacer con esa mujer, la ley decía que apedrear a tales mujeres pero ¿Él qué decía al respecto? (Juan 8:4-5).

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De los que me diste no perdí ninguno – Rene Pleitez

De los que me diste no perdí ninguno

Juan 18:9

Esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho: “De los que me diste ninguno se perdió.”

Hay porciones en la Biblia que las leemos en muchas ocasiones y no prestamos atención a la lectura, en realidad no sé cuantas veces había leído el capitulo dieciocho de Juan, pero en esta oportunidad encontré una palabra que tocó mi corazón y Dios me dijo que lo compartiera a todos los lideres de todas las congregaciones.

Entiéndase como líder todo aquel que los demás le siguen, no solamente por delegación pastoral, sino más bien, por delegación de lo alto.

Puede haber líderes sin delegación pastoral y lideres con delegación pastoral pero no Divina…

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En el Espíritu de Dios hay vida – Richy Esparza

En el Espíritu de Dios hay vida. En él no hay preocupaciones; problemas tal vez existirán pero en él no son manifiestos. El Espíritu de Dios es el vivificador, y en su presencia está el gozo. En el Espíritu de Dios se despierta a la vida, y se sacia la sed del sediento.

En el Espíritu de Dios hay poder de sobra para realizar la obra. Fuera de él, toda obra se convertirá en un pesar. En el Espíritu de Dios no hay heridas, tal vez seas atacado pero no guardas rencor. En el Espíritu de Dios no existen cargas, sino nuevos retos que conquistar. En el Espíritu de Dios no hay temor, sino valor que te inunda.

En el Espíritu de Dios se renueva tu entendimiento, para finalmente desprenderte del pasado. En el Espíritu de Dios se encuentra reposo y vida en abundancia, pero esto solo se consigue entregando aquello que tanto amó tu alma y la tuvo atada.

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Nada menos que lo mejor – Richy Esparza

Juan 3:16

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”

Dios solamente desea lo mejor para nuestras vidas. Él ha designado solamente veredas que a lo largo de nuestras vidas, nos beneficiarán. En ocasiones pareciera que Él está airado con nosotros por las situaciones que vivimos, pero no es así. Detrás de cada situación está la mano del Creador. Y aunque parezca que estamos recibiendo maldición, sin lugar a duda detrás de eso viene bendición. Pues, “La suma de tu palabra es verdad” Salmos 119:160

Aquella enfermedad de muerte, fue solamente un medio para llevarnos a los pies de nuestro Dios. Aquel trabajo que por mucho tiempo nos causó tanto disgusto, fue la herramienta que el Señor usó para hacernos excelentes. Aquella muerte de un ser querido, fue lo que Dios utilizó para salvar a toda su casa y reunirlos algún día en el cielo. Aquel miedo que carcomía nuestra alma, solo sirvió para medir que tan valientes somos. Aquella adicción que tantos años te aprisionó, es lo que hoy te hace valorar cada día.

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¿Cambios superficiales o radicales? – Yanixa Quijada

¿Cambios superficiales o radicales?

Galatas 5: 16-17

“Por eso les digo: obedezcan al Espíritu de Dios, y así no desearan hacer lo malo. Porque los malos deseos están en contra de lo que quiere el Espíritu de Dios, y el Espíritu está en contra de los malos deseos. Por lo tanto ustedes no pueden hacer lo que se les antoje”

Cuando llegamos a los caminos del Señor pensamos que todo va a seguir siendo como lo era hasta ese momento; bueno en realidad si lo pensamos fríamente, si; todo puede continuar tal cual, pero ese instante en que le decimos a Dios toma mi vida, te la entrego por completo, El esta escuchando mi clamor, mi petición, quizás mi ruego. Porque cuando le pedimos eso, es porque estamos en unas circunstancias en las cuales no podemos mas, y sentimos que solo El nos puede ayudar. Ciertamente es así, El es el único que lo puede hacer. Pero nosotros tenemos que darle el paso o mejor dicho dejar que haga su obra en nosotros, y es a partir de allí en el que debemos aplicar el versículo inicial: Debemos obedecer al Espíritu. Y como lo hacemos? Y ¿Quién es el Espíritu? ¿Cómo sé que estoy haciendo las cosas del Espíritu? Preguntas importantísimas; El proceso de cambiar, porque de eso se trata, cambios en nuestras vidas.

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“My way”, o a la manera de Dios – Richy Esparza

Juan 14:6 (Reina-Valera 1995)

“Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.”

Por las buenas o por las malas, es una lección que todo Cristiano debe de aprender tarde que temprano. Por las buenas no hay desesperación, miedo ni quebranto…. pero por las malas, pasa todo lo contrario.

Todos nosotros antes de conocer al Señor, vivíamos a nuestra manera; y el “My way (a mi manera)” era intocable. Era impensable que alguien nos dijera como dirigir nuestras vidas, después de tanto tiempo cuidando de nosotros mismo, ¿Cómo le íbamos a entregar nuestra vida y nuestra voluntad a alguien más que no fuéramos nosotros? Pero dadas las circunstancias, y con tal de ser librados de la muerte, muchos aceptaron al Señor en su corazón…más no de todo corazón.

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