En medio de las llamas – Richy Esparza

Isaías 43:2

“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti”.

Se que estas conmigo Señor, desde aquel día que mi alma descanso en Ti. Me diste una razón para aferrarme a este mundo; grabando en mi corazón esa promesa.

Cuando finalmente tuve un aliado poderoso e invencible, cuando el Santo de Israel prometió protegerme y que la llama no me consumiría.

Quería que mi enemigo te conociera Señor, mostrarle tus credenciales, que se fuera para siempre y pregunté, ¿Cómo te presento Señor? Respondiste – Soy El que Soy.

A mi enemigo no le importó quien eras Señor, o Tu promesa, ¿Por qué no te temía?

Al contrario, redobló sus esfuerzos; me sitió y asedió con su danza de la guerra día y noche. ¡Consume a mi enemigo Señor!, clamé de nuevo desesperado. Jamás habría imaginado lo que respondiste esa madrugada en la que me diste un curso de milagros; Dijiste que mi enemigo tenía nombre “ego” y que no se iría, al menos en ésta vida.

Dijiste que él se encargaría de sabotearme, que él me infundiría miedo, que él me haría dudar, que él aborrecía tus planes y que él era la separación entre Tú y yo.

Pregunté ¿Cómo peleo contra él, Señor? Dijiste que con la promesa en mi corazón le hiciera frente, que cada vez que sintiera el miedo paralizador en el alma; ¡Tendría que avanzar! Que cada vez que plantase la semilla de la duda en mí; ¡Tendría que avanzar!

Y así el poder de su voz disminuiría pues el “ego” se alimenta de la duda y el miedo.

Dijiste que cada vez que te ofreciera en sacrificio ese miedo paralizador en el alma; mi Fe crecería. Y que si alguna vez estuviese a punto de rendirme; que mirase la promesa grabada en mi corazón “Isaías 43”, pues Tú has prometido hacer una vida de mí basada en esos párrafos y no descansaras hasta que lo cumplas.

¡Ohh Padre! recuerdo cuando alimentabas mi alma de Tú poder, no hay palabra que describa el gozo, esperanza y paz que sentía cuando leía:

“En medio de las llamas, no te quemarás, ni siquiera te chamuscaras”

¡Ahora veo Señor!, que mi único enemigo mora en mí, líbrame de mí mismo para darle vida a esa palabra grabada en mi corazón. Ayúdame a seguir entregándote en sacrificio ese “no puedo”, “no creo”, “tengo miedo”, “no lo merezco”, “tengo vergüenza”

¡Ahora conozco Tu corazón! y se que de tus labios solo sale verdad Señor. Y que no soltaras de la mano a éste siervo hasta que termines Tu obra.

¿Cuál es tu promesa hermano(a)? , ¿Le estas dando vida a esa palabra grabada en tu corazón?

!Pues hoy sabes que la distancia entre tú y la promesa se llama “ego”!

Tomado de: Devocional Diario.com

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