Honra a tu padre y a tu madre – Hefzi-ba Palomino

Honra a tu padre y a tu madre

Éxodo: 20.12

“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguenen la tierra que Jehová tu Dios te da.”

Este es el único mandamiento de la Ley de Dios, que viene con promesa de larga vida. Es curioso, pero creo todos conocemos estos mandamientos y sin embargo, parece que este mandamiento se ha perdido en el tiempo, o tal vez tan solo, se ha desgastado por el uso y el abuso, pues hasta donde recuerdo, mi abuela, mis padres y hasta mis hermanos mayores tenían autoridad sobre nosotros y derecho a castigarnos y corregirnos si hacíamos algo malo; aun tengo en una de mis piernas la marca de un pellizco que me dio mi hermana mayor, cuando yo tenia 16 años y en una fiestecita a que me habían llevado, saque un cigarrillo para fumar; y también recuerdo mis primeros años de escuela, hasta la regla de disciplina conocieron mis manos ¡y bien que lo necesitaba!. Los profesores y maestros, eran colabores de la educación y hasta había un encargado de la disciplina, que no hacia nada mas que vigilarnos, pero los padres, siempre estaban a cargo.

Uno veía a sus padres con respeto, con un poco de temor (por los castigos) y con mucha admiración; muchos tenían a sus padres por verdaderos héroes y hasta querían llegar a ser como ellos y así se hacia, generación tras generación y no se si ellos lo sabían pero Dios, cumplió su palabra y les dio larga vida: mi abuela murió de mas de 90 años; mi papa tenia mas de 70, pero era fumador empedernido y sufría de ulcera umbilical y de los pulmones y mi madre tiene 83 años y todavía está vivita y en buena salud, gracias a Dios. Esto confirma que la palabra de Dios no miente y se cumple.

Dios quiere bendecirnos con larga vida, pero nos manda a que honremos a nuestros padres; no importa si tienes 5, 20, 50 u 80 años, siempre serán tus padres; siempre debes guardar respeto por tus padres y honrarlos, amarlos, bendecirlos, guardarlos y cuidar de ellos, algún día tu también llegaras a ser anciano y los hijos serán tu soporte y ayuda.

De la misma manera, si tu eres padre o madre, Dios te nombró guardián de tus hijos, para que los amaras, los cuidaras, los proveyeras y los guiaras por el camino de la vida, mostrándoles y enseñándoles donde están los peligros, que es el bien y que es el mal. Tú tienes la Autoridad Delegada de Dios sobre tus hijos y el derecho para disciplinarlos, corregirlos y enderezar su camino, para que no se pierdan y aprendan a entrar por la puerta angosta, pues la grande, solo lleva a la perdición. Tus hijos son de Dios y los padres son los guardianes para velar que la voluntad de Dios se cumpla en sus vidas; no son propiedad de otros, ni de ningún Estado; por tanto no temas hablar francamente con ellos cuando tengas que hacerlo o castigarlos sabiamente, como dice la palabra, cuando tengas que hacerlo. La sociedad sí los reclamará cuando sean mayores y es allí donde veras el fruto de lo que sembraste en ellos.

En el mundo moderno en que vivimos ya nadie parece recordar que es una obligación y un mandato del Altísimo, para todo hijo de Dios, honrar a su padre y a su madre; pues la sociedad moderna, parece que ha invertido los papeles y esperan que sus padres honren a sus hijos, hagan todo lo que ellos quieren y hasta denuncien a sus padres, si estos los castigan.

Todos los extremos son malos y obviamente no es bueno maltratar a los niños, pero hay que tener discernimiento: una cosa es maltratar y otra es corregir y disciplinar. Nadie te pide que maltrates a un niño, pero hemos llegado al lamentable punto que los padres han descuidado la educación, la disciplina y la autoridad que tienen sobre sus hijos, por miedo algunos o por descuido otros que creen que el estado, la escuela o la sociedad son mejores maestros para sus hijos que ellos mismos.

La razón por la que esto sucede es que los niños actuales parecen que ya vienen con un disco duro incorporado: saben de computadores y manejan programas mejor que sus padres; creen que todo lo saben, no les gusta preguntar, ni saben obedecer, y si alguien les da un consejo, simplemente contestan “Ya lo se” ; crecen conociendo el Derecho de Los Niños, y se les inculca tanto respeto (de los padres hacia ellos) que terminan creyendo y creciendo en un mundo que están convencidos, gira alrededor de ellos y cuando ya cumplen 18 años, creen que sus padres ya no tienen derechos sobre ellos y la mayoría termina relegando a sus viejos al closet del olvido.

Algunos estados o instituciones, los sobre-protegen tanto, que sus padres no pueden castigarlos, disciplinarlos y a veces ni siquiera corregirlos, cuando aun es tiempo, a tal punto que los niños parecen propiedad del Estado y no de sus padres.

Empodérate hoy de la autoridad que Dios te ha dado y vístete del amor y la sabiduría para honrar a tus padres, si aun los tienes y para enseñar a tus hijos, a respetarte y honrarte, porque si esperas que ellos crezcan y decidan por si mismos, tal vez sea demasiado tarde. Y ¡Que Dios te bendiga con larga vida y salud!

Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,
Y no desprecies la dirección de tu madre;
Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,
Y collares a tu cuello.
Proverbios 1: 8-9

Autor: Hefzi-ba Palomino
Tomado de: DevocionalDiario.com

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