Papá tiene algo para mí – José Eduardo Sibrián

San Lucas 15:18-20 NVI

“Tengo que volver a mi padre y decirle: Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo; trátame como si fuera uno de tus jornaleros… cuando su padre lo vio y se compadeció de él; salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó”

Buscando conceptualizaciones de la palabra Identidad encontré una que me gusto y esa reza de la siguiente manera “es la huella digital, única, intransferible de una persona, de un grupo humano o de un pueblo específico”.

Todos tenemos una identidad propia y singular, al relacionarnos en el ambiente en que nos movemos a través de nuestra conducta o acciones diarias las personas de nuestro alrededor se forman una imagen de lo que nuestra vida refleja y por lo tanto lo que nos identifica como seres únicos, irrepetibles y exclusivos. La ropa que usamos nos identifica, la forma de hablar nos da una identidad ante las personas, las formas de reaccionar ante x situación expone nuestro yo interior y por ende nuestra personalidad, cómo vivo, con quién me relaciono, lo que leo, lo que frecuento y muchas cosas más determinan lo que yo soy. El presidente de mi país antes de fungir como tal trabajaba como periodista y conductor de un programa de entrevistas matutino; cuando fue postulado por su partido para candidato presidencial se le invito a un programa de entrevistas similar al que él conducía, en esa ocasión recuerdo que este conductor le hacía preguntas de esta manera, Mauricio ¿crees tú qué…?, ¿Qué pasaría si te tocara….?, etc, sin embargo concluidas las elecciones y ratificado por el tribunal su gane en dichas elecciones se le invito nuevamente al programa de entrevistas y me llamo la atención que en esa ocasión y a partir de ahí al referirse a él o al interrogarlo lo hacía de esta manera: Señor Presidente ¿Qué piensa usted de…?.

¿Notas la diferencia?, siendo la misma persona ahora es vista desde otra perspectiva partiendo de que su condición ha cambiado, ostenta un cargo especial que lo hace tener una posición diferente al resto de la sociedad.

Lo mismo sucede con nosotros los cristianos, desde el instante mismo que recibimos a Cristo en nuestro corazón y lo confesamos como nuestro Salvador y Señor, a partir de ahí nuestra condición es cambiada por la gracia incomprensible de Dios, ya no somos más los mismos, por causa de nuestros pecados estábamos privados de la Gloria de Dios (Romanos 3:23 NVI) y merecíamos la muerte, pero ese día Dios nos regalo la vida eterna a través de Cristo Jesús (Romanos 6:23), por lo tanto nuestra posición es diferente y ese sacrificio fue lo que propicio nuestra nueva identidad.

Quiero mencionarte algunos rasgos que tenemos como cristianos en nuestra nueva posición y que por lo consiguiente nos identifica:

* Soy nueva criatura, 2 Corintios 5:17

* Soy especial tesoro, Malaquías 3.17

* Soy templo del Espíritu Santo, 1 Corintios 6:19-20

* Soy sal de la tierra, Mateo 5:13

* Soy luz del mundo, Mateo 5:14

* Soy hechura suya, Efesios 2:10

* Soy piedra viva que soy edificada, 1 Pedro 2:4-5

* Soy ministro competente de un nuevo pacto, 2 Corintios 3:6

* Soy linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para anunciar las virtudes de Dios,1 Pedro 2:9

* Soy embajador de Cristo, 2 Corintios 5:20

* Soy heredero de Dios, Romanos 8:17

Perlo la posición que hoy quiero resaltar es que somos hijos de Dios, Romanos 8:15

En la historia de la cita base de esta reflexión notamos como un hombre con buena posición económicamente hablando tiene el cuidado de sus hijos, en este caso solo se hace referencia a dos hijos, el mayor y el menor; pues este ultimo un día como todo joven se le antojo conocer la vida en libertad lejos de su papá, quería sentirse independiente, quería conquistar chicas, parrandear con sus amigos, degustar comidas y bebidas que en su casa no le permitían ingerir, de esta manera le pide a su padre una buena cantidad de dinero que le correspondía como herencia por ser su hijo; me imagino que su papá quiso indagar para qué quería el dinero pero luego de ver la insistencia de su hijo sin obtener ninguna respuesta decide darle la parte de la herencia que le correspondía; el hijo se va de casa a un país muy lejano.

Años más tarde cuando en aquella ciudad sobrevino una gran escasez y le falto el dinero ya que se lo había mal gastado viviendo desenfrenadamente, tuvo hambre y muchas necesidades así que decidió buscar un lugar donde trabajar pero por la condición de la ciudad le era difícil hallarlo, hasta que al fin un anciano le ofreció el trabajo de cuidarle su ato de cerdos, a este joven no le importo ya que sabía que aunque sea una buena alimentación podría conseguir al desempeñar esta labor, pero resulto todo lo contrario porque lo que le daban de comer no le sustentaba, de tal manera que dice la Biblia que tenía tanta hambre que deseaba comerse hasta la comida que le daban a los cerdos, así paso un buen tiempo en estas condiciones; en muchas ocasiones se le venía a la mente los recuerdos de la vida que tenía cerca de su papá y por momentos renegaba diciendo “Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, y yo aquí me muero de hambre” (Lucas 15:17), de esta manera tomo la decisión de regresar a casa de su padre y decirle: papá he pecado contra el cielo y contra ti, te he fallado, fui mal hijo, por eso ya no merezco que me trates como a hijo, no soy digno, trátame como a uno de tus criados si es que quieres recibirme todavía.

Este joven había perdido su identidad como hijo, el considero que su mal actuar ante su padre ameritaba el no ser reconocido como un hijo. Sabes que a veces nosotros como hijos de Dios perdemos la identidad de hijos que se nos fue dada al recibir a Jesús, y no necesariamente cuando pecamos, sino cuando no le damos el valor que se merece a nuestra relación Padre-hijo, algunos les cuesta ver a Dios como un Padre porque su relación con su papá biológico no ha sido o no fue tan buena que digamos, posiblemente el pensar en un papá les trae recuerdos amargos, decepción y enojo. Quizá nos es fácil referirnos o hablar de Dios como nuestro Señor pero muy pocas veces algunos pueden o podemos decirle Papá, y no hablo del simple hecho de decir papá sino de vivir como hijo de Papá Dios. ¿Has visto como se comporta un hijo con su papá?, como hijo te sientes seguro de saber que papá está en casa, que está al cuidado de ti, puedes llegar y abrir el refrigerador cuantas veces quieras y comer lo quieras sin preocuparte del gasto de energía que eso conlleva sencillamente por sabes que papá llena el refrigerador y paga la cuenta de electricidad, en las noches de fuertes tormentas y relámpagos cuando eres un niño sabes que puedes ir al cuarto de papá y refugiarte entre sus brazos sin que él te lo impida, a los niños no les preocupa pedir lo que se les antoje, es mas ¡¡lo hacen!!, ellos no se ponen a pensar en que es mejor no pedirle a papá por que la situación mundial económica este mal, al contrario para ellos papá siempre puede. ¿Tú haces lo mismo con Dios?

Leí una historia que en resumidas cuentas se trata de un joven que con su papá visitaron una tienda de autos deportivos, él estaba a punto de graduarse de su carrera universitaria y en esa ocasión este joven le indico el auto que quería para su graduación; llegado el día esperado y el padre lo llamó a su oficina para entregarle su regalo de graduación, emocionado llego donde su padre esperando recibir el mejor de los regalos, en esa ocasión el papá le dice: “quiero darte el mejor regalo que puedo hacerte y que sé te hará el hombre más feliz del mundo”, el papá le entrego una hermosa biblia con cubierta de cuero y su nombre grabado con letras doradas; el hijo muy enojado le dice: “cómo es posible que con tanto dinero que tienes lo único que me das es esta Biblia, sabes, ya no quiero saber nada de ti porque bien sabes lo que tanto quiero y aun así no te importa dármelo”, ese día este joven se fue de su casa disgustado, luego pasados los años ya siendo todo un profesional recibe una nota de parte de un abogado donde le informa que tiene que ir a la casa de sus padres ya que su papá había fallecido y era necesario firmar algunos documentos referentes a la herencia; este joven ahora convertido en todo un adulto comenzó a sentirse triste ya que desde aquella ocasión de su graduación no había visitado la casa de sus padres; llegó y mientras revisaba algunos documentos encontró la biblia que en ocasión de su graduación su padre le había regalado y al abrirla de pronto unas llaves cayeron de la biblia, para su sorpresa eran las llaves del auto que le había pedido a su papá las cuales llevaban una nota con la fecha de su graduación y que decía TOTALMENTE PAGADO.

Sabes, tu y yo tenemos un Padre en cielo que ya ha pagado TODO, el precio que pago fue la sangre derramada en la cruz del calvario de su hijo Jesucristo, por tal motivo podemos estar seguros que todo lo que necesitamos o anhelamos Papá nos lo puede dar por que él ya lo cancelo.

Tu sanidad ya esta pagada, tu provisión ya esta pagada, la conversión de tu familia ya esta pagada, la victoria en tu caso judicial ya esta pagada, la restauración de tu matrimonio ya esta pagada, tu paz ya esta pagada, tu libertad ya fue pagada, tu futuro sentimental ya fue pagado, tu vida en victoria ya fue pagada, ahora solo nos queda vivir como verdaderos hijos de Dios, como hijos que confían en que Papá Dios tiene el cuidado de nosotros y que por ende no hay nada que nos preocupe, sabedores que si él tiene el cuidado de las aves del campo como no va a tener cuidado de nosotros que somos sus hijos. Este es el momento de retomar nuestra identidad como hijos de Dios, como hijos que están seguros que Papá tiene el control de todo; si tu relación con tu papá biológico no ha sido la mejor, te has sentido rechazada, quizá sientas que a tus padres nunca les importaste o que tus hermanos han sido los preferidos de tu padre y siempre te han dejado de último ó probablemente nunca conociste a tu papá, quiero decirte que independientemente de todo lo que haya pasado tienes un Padre en el cielo que te ama tanto y que es el UNICO, que ha soportado ver morir a su Hijo para recuperarnos a ti y a mí, para abrirnos las puertas de su misericordia, para que sientas su abrazo de Padre cuando tengas miedo, para que tengas la certeza que Papá siempre tiene algo para ti.

Padre gracias por darme la identidad de hijo tuyo y por permitirme disfrutar en cada momento de tu amor incomprensible, por sentir la seguridad de que tienes el control de mi vida y tener la certeza que a través del sacrificio de tu Hijo amado, mi Salvador, pagaste el precio de mi felicidad dándome el regalo de tu Santo Espíritu quien me hace decirte PAPÁ.

Autor: José Eduardo Sibrián
Tomado de: Devocional Diario.com

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