Sacrificio de Alabanza – Noe Tapia Portillo

Salmo 61:8

“Así cantaré Tu nombre para siempre, pagando mis votos cada día.”

Cantar, ¿A quién no le gusta cantar? Independientemente de que tengamos el talento de cantar, alguna vez hemos cantado, al menos yo sí.

Por lo regular cantamos cuando estamos felices. Entonamos (o desentonamos) aquella canción que nos gusta, inclusive hasta la gente en los carros canta las canciones que trae en el estéreo, definitivamente cantar alegra nuestra vida.

Por otro lado hay quien también canta pero de dolor, aquellas personas que han tenido problemas o no les ha ido bien, quienes ven sumamente lejano aquel sueño que hacía brillar su corazón. (Pronto se me viene esa típica imagen de un hombre despechado y dolido por los problemas con su mujer tomando en una cantina y cantando con los mariachis).

En fin, no sé porqué pero al parecer cuando cantamos liberamos parte de lo que traemos dentro, pero ahora viene la pregunta ¿Porqué cantas? O mejor dicho ¿A qué le cantas tú? Sí ¿a que le cantas? ¿Le cantas acaso a alguien? No se, tal vez a alguna persona que te trae por las nubes o pueda ser que admiras lo que otro hace y lo cantas ¿Cómo es esto? No logro entender como es que la gente puede escuchar los tan conocidos narco-corridos. ¡Qué atractivo hay en escuchar y cantar cómo sujetos trafican droga, malgastan dinero y asesinan a sus contrarios!

No los entiendo. Pero a lo que le cantes o lo que te motive cantar refleja lo que hay en tu corazón. “…De la abundancia del corazón habla la boca.” (Lucas 6:45). Tal y como le ves, eso que cantas es lo que hay en tu interior.

¿Pero cómo te puede beneficiar o perjudicar el cantar? El cantar puede alegrarte, pero más que ello el cantar puede provocar un cambio en ti. “Alabaré yo el nombre de Dios con cántico. Salmo 69:30” y agradará a Yahwéh más que sacrificio. Vrs. 31

OH que significativo versículo. Muchos pudieran pensar que hacer cosas sumamente difíciles para Dios provocará su agrado, pueda que muchos piensen que si hacen un voto de caminar muchos kilómetros agradará a Dios, o que si se martirizan traerán contentamiento al Señor. Pero la Palabra nos dice algo muy maravilloso lo cual también es contrario a todo esto, nos dice que cuando tú traes tu sacrificio de alabanza delante del Señor ¡le agradará más que sacrificio! ¡Aleluya!

¿Lo entiendes? Alabarle es algo tan maravilloso, elevar cántico de amor y de agradecimiento al Rey ¡le agrada! Y cuando consigues agradar al Rey, cuando consigues su contentamiento, ¡Él a su vez se regocijará contigo! ¡Que maravilloso cuadro! Espero y lo puedas ver, déjame te lo describo. Cuando tu le alabas ¡Él te rodeará también con cánticos de liberación! (Salmo 32:7), ¡callará de amor y se regocijará sobre ti con cánticos, danzará contigo! (Sof. 3:17).

Alabarle (Exaltarle) es una arma poderosa para terminar con esa penuria de tu corazón ¿Y porqué exaltarle? Pues por lo que ha hecho ¿Y qué ha hecho? Demasiados cosas, pero lo principal y jamás visto e intentado: ¡Dejó Su trono, Su gloria, Su majestad, TODO, POR TÏ! ¡Wow! Murió en esa cruz para darte todo, sí, todo, ¿olvidas que en Él habita toda plenitud?

Cuando pases por situaciones difíciles, Alábale, Exáltale, que esto le agradará más que sacrificio que pudieras ofrecer, de hecho alabarle es el sacrificio que debes presentar ante el Rey. “Sacrifica a Dios alabanza. Salmo 50.15”

Autor: Noe Tapia Portillo

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